En 2017, Nicolás Maduro anunció la creación del Carnet de la Patria, un documento de identidad electrónico a través del cual el régimen regula el acceso a la comida y productos necesarios para el uso cotidiano y por el que los venezolanos acceden a programas sociales para la obtención de bonos, créditos para viviendas y hasta vacunas para sus bebés.
Un año y medio después, el mandatario venezolano usa esta tarjeta de racionamiento, adoptada por 16 de 31.5 millones de venezolanos, para controlar la venta de gasolina subsidiada, el único producto al que todavía tienen acceso todos los venezolanos.
“¿Quién de los que me están escuchando… aún no se ha inscrito? Yo anuncio que los días miércoles, jueves y viernes se dará la última jornada del censo de transporte para el nuevo sistema de subsidio y de precio de los hidrocarburos internos a través del Carnet de la Patria… Anuncio tajante: miércoles, jueves y viernes y se cierra”, amagó el mandatario anoche.
Y luego lanzó: “la gasolina y los hidrocarburos internos tiene que colocarse a precio internacional para que se acabe el contrabando hacia Colombia y el Caribe, gracias a Dios, tenemos el Carnet de la Patria para estos procesos de subsidio directo”.
