Por Noé Zavaleta
Como si estuvieran en la secundaria haciendo equipos en el aula acorde a su color predilecto, dos Diputados del Partido Acción Nacional (PAN) presentaron su renuncia a su bancada durante la sesión ordinaria que se llevó a cabo este jueves 19 de julio.
Sin justificación a su líder, ni a sus compañeros, mucho menos a los veracruzanos que sufragaron por ellos, Cinthya Lobato Calderón y Sebastián Reyes Arellano decidieron, aprovechando la coyuntura política de la elección de magistrados y del Fiscal Anticorrupción, renunciar a Acción Nacional, para evitar el quórum necesario para que el PAN sacara adelante dichas propuestas judiciales.
Con dicha acción, el Partido Acción Nacional (PAN) contaba solo con 19 legisladores.
“Hago saber a esta Mesa Directiva que a partir del 18 de julio del 2018, presentó mi renuncia a ser miembro del Grupo Legislativo de Partido Acción Nacional (PAN) conformado en la LXIV Legislatura”, decían ambos documentos.
Así mismo, señalaban que esta decisión se realiza sin menoscabo de sus derechos políticos -electorales del partido al que se encuentran afiliados; “lo anterior para su conocimiento y los fines administrativos a que haya lugar”.
Sin embargo, la Sesión Legislativa no iba ni a la mitad, cuando el diputado, Sebastián Reyes Arellano declinó y reculó su propia renuncia al PAN.
Unos telefonemas, probablemente emanados del Palacio de Gobierno y secreteos entre los diputados panistas, y Reyes Arellano decidió retirar su intención de abandonar al PAN.
Dicho partido para blindarse, prefirió engrosar a la perredista, Dulce María García López, en aras de evitar perder, lo que resta de esta legislatura la Junta de Coordinación Política.
Entre amagues de renuncias y recules en las bancadas, el paquete de propuestas de doce magistrados y las propuestas para el Fiscal Anticorrupción quedó pospuesto para tiempos legislativos mejores, al menos más estable.
