CIUDAD DE MÉXICO
Insólito crimen fue cometido en contra de un hombre a quién tras asesinar, amarraron con cinta adhesiva canela y luego de meter de cabeza en un tambo, le echaron cal y llenaron con cemento, para luego dejar el cuerpo bajo un lavadero de concreto de su propio domicilio. El cuerpo estaba en avanzado estado de descomposición y momificado.
En el mismo hogar y dentro del refrigerador los investigadores de la Fiscalía de la procuraduría General de Justicia del Estado de México hallaron bolsas negras con restos humanos de animales, las cuales también son analizadas por investigadores de la Coordinación General de Servicios Periciales de la Procuraduría General de Justicia del Estado de México.
Un hermano del occiso desapareció varios días y, fueron sobrinos de ambos, quienes reportaron su desaparición por lo que se activó alerta amber desde el pasado 16 de abril.
Los mismos sobrinos acudieron al domicilio de los hermanos desaparecidos, localizado en la calle Puerto Márquez número 90 de la Colonia Ampliación Casas Alemán en la delegación Gustavo A. Madero, donde al revisar el domicilio, percibieron un olor fétido que emanaba del tambo azul que estaba junto al lavadero y al revisarlo, descubrieron que entre el concreto del tambo se asomaban los dedos de un pie.
Durante la inspección ocular efectuada por peritos en criminalística, fotografía, medicina forense, entre otros investigadores de la procuraduría capitalina se logró conocer que en el lugar se encuentra un inmueble en la cera poniente siendo de planta baja fachada de color crema zaguán de metal doble hoja color negro marcado con el número 90 de la calle Puerto Márquez, con una ventana a la vista con protecciones de color negra.
Dentro de este inmueble se encontró un tambo de plástico color azul de 1.20 metros de altura, en la tapa superior se observa cemento rígido y del mismo se desprende hedor fétido y a simple vista se observa los dedos de un pie humano colocado enfrente de un lavadero de cemento.
LA HERENCIA PRINCIPAL HIPÓTESIS
Las primeras investigaciones de la procuraduría capitalina señalan que la principal hipótesis de este crimen es una herencia que les dejó la madre de los hermanos –el occiso y el que estaba desaparecido-, debido a que al morar la progenitora de ambos les heredó la casa donde vivían y otros bienes y desde entonces tenían constantes problemas porque ambos querían quedarse con la casa.
