Después de todas las críticas recibidas por la humillante derrota de la jornada pasada ante el Ajax (3-0), venía el PSV con la obligación de desquitarse y volver a la senda de la victoria para no dejarse recortar más puntos en la lucha por el liderato. Y viendo cómo salieron los jugadores al campo, todo hacía indicar que tenían la lección muy bien aprendida.
Presión arriba, control total del balón y de la situación, las ocasiones del PSV empezaron a llegar una tras otra. En el minuto seis, con la inestimable ayuda del portero local, van Ginkel anotó el 0-1 con un disparo lejano que no acertó a rechazar Padt. Un cantadón en toda regla.
Se le ponía el partido muy de cara a los de Cocu, que con el 0-1 siguieron dominando sin despeinarse ante un Groningen incapaz de poner en aprietos a la defensa visitante. Y no tardó en llegar el 0-2, tras una maravillosa asistencia de Bergwijn para dejar solo a un Ramselaar que definió a la perfección.
Todo parecía que el partido estaba sentenciado. El PSV seguía dominando con un Chucky Lozano que era una pesadilla por la banda derecha. Entre el mexicano, Bergwijn y Ramselaar estaban llevando todo el peso del partido.
Y así, sin crear apenas peligro, el Groningen se encontró con una falta en la frontal del área que tiró de una forma escandalosa el central van Nieff. En toda la escuadra. Pero fue un espejismo. En el minuto 36 Hirving Lozano se volvió a internar en el área con la rapidez que le caracteriza para ser víctima de una entrada del lateral izquierdo. Penalti y doblete de van Ginkel.
A la vuelta de los vestuarios, y con 1-3 en el marcador, los locales se tiraron a presionar. Les funcionó a la perfección. Penalti por mano de van Ginkel a la salida de un córner y 2-3. Sin merecerlo, el Groningen llevaba dos goles y estaba a solo uno de empatar el partido. Increíble.
Siguió dominando un PSV que llegaba pero que se encontró en dos ocasiones con Padt, que después de la cantada del primer tiempo, se convirtió en héroe con dos paradones que permitieron llegar con vida a su equipo a los minutos finales.
Y… ¡boom! Explotó el partido en la última jugada. Una serie de rechaces dentro del área lo aprovechó Te Wierik para poner el 3-3 y poner la Eredivisie patas arriba. Un pinchazo que no aprovechó el AZ Alkmaar para recortar distancias tras su empate ante el Zwolle, pero que sí puede aprovechar el Ajax para ponerse a cinco puntos.
Muy mal gestionado el encuentro por parte del líder, que no puede dejarse remontar un partido que tenía ganado y que dominó en su mayoría.
