La ciudad monumental de Palmira volvió ayer al control del Ejército sirio tras arrebatársela por segunda vez al grupo yihadista Estado Islámico (EI) con la ayuda de la aviación rusa, sin que la estructura del teatro y su ciudadela hayan resultado gravemente dañadas.
La Comandancia General del Ejército calificó la expulsión de los yihadistas de las históricas ruinas, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, como un “duro revés para la organización terrorista”, “que ha comenzado su retroceso y su colapso”.
El director general de Antigüedades de Siria, Maamún Abdelkarim, informó que hoy o mañana funcionarios de Homs, donde se encuentra Palmira, visitarán las ruinas, reseñó AFP.
