REFLEXIÓN POLÍTICA

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Por: Diego Rodrigo 

El todavía mandatario Javier Duarte de Ochoa sigue dando coletazos de falta de dignidad, oprobio y desvergüenza, como para analizarse en un hospital psiquiátrico.

El auditor Superior de la Federación, Juan Manuel Portal Martínez, acusó por enésima ocasión al gobierno de Veracruz, sólo que esta vez lo hizo en vivo en un noticiero de Televisa, por no haber solventado un solo peso de los 35 mil millones, que el organismo reclama a la administración estatal desde 2014.

En ese mismo espacio, se presentó el caso publicado de hace varios meses, de la defraudación que el gobierno estatal cometió en contra de sus propios empleados, al descontarles dinero de su nómina para el pago de créditos y electrodomésticos contratados con empresas financieras a las que nunca se les depositó ese dinero, cuyo destino es desconocido.

Esto sacó de sus casillas a Duarte de Ochoa, quien desde antes de que comenzara la emisión del noticiero a las 6 de la mañana de este martes 6 de septiembre avisado de lo que se iba a transmitir, ya la había emprendido a “tuitazos” contra Loret, contra el Auditor Superior y contra una de las financieras, la empresa Intermercado.

También envió a un ejército de bots a “trolearlo” en Twitter; contra el Auditor Superior, de igual manera mandó al secretario de Finanzas, Antonio Gómez Pelegrín, para amenazar con recurrir a los tribunales para que ahí se determinen las irregularidades que el gobierno estatal dice haber ha solventado como si eso no fuera facultad del órgano fiscalizador; y contra los directivos de Intermercado hizo circular un bulo infamante, al más puro estilo de la casa.

A media mañana del mismo martes, Javier Duarte se presentó en las oficinas del Sistema de Administración Tributaria en Xalapa para, según se reportó, tramitar su cambio de domicilio fiscal. Con un gesto desencajado, cuestionado por los reporteros sobre los señalamientos de Portal Martínez, el gobernador evadió responder, diciendo que con hacerlo vía Twitter “basta y sobra”.

Acorralado, sometido a una golpiza mediática y política en la Ciudad de México, a pocas semanas de entregar el poder y quedar, ahora sí, sin red de protección alguna, a merced de sus enemigos de dentro y fuera, Javier Duarte de Ochoa exhibe una fragilidad emocional preocupante, que lo está llevando a tomar decisiones de altísimo riesgo.

Solo él sabe lo que anda buscando, pero cualquier cosa puede esperarse de un gobernador que, como chivo en cristalería, destruye todo a su paso.