Expediente 2016

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Por: Luis Velázquez

Exhibió Gendarmería a duartistas

Muchas “cosas buenas”, además de las 99 de que habla el clásico, estarían ocurriendo en Veracruz.

Por ejemplo, 24 días después del secuestro policiaco de cinco jóvenes en Tierra Blanca, el subsecretario de Gobernación, Roberto Campa, estuvo en el pueblo para hablar con los padres de familia, donde nunca han ido Arturo Bermúdez, secretario de Seguridad Pública, ni el Fiscal, Luis Ángel Bravo Contreras, ni menos, mucho menos, Javier Duarte.

25 días después, hoy, el obispo de Veracruz oficiará una misa en una iglesia del pueblo para que, digamos, y en nombre de la esperanza, los chicos regresen vivos y sanos a casa.

Bastaron unas horas para que la Gendarmería, la máxima creación de Enrique Peña Nieto para pacificar la república, detuviera a Francisco Navarrete, a su hijo y a un sicario, y a quienes Javier Duarte clasificó como jefe narco de la plaza que usufructúa el Cartel Jalisco Nueva Generación, según dijera el mismo góber.

Pero, además, bastaron un par de días con el arribo de la Gendarmería para descubrir fosas clandestinas en Emiliano Zapata y Maltrata, según versiones con más de 20 cadáveres, ninguno (y por fortuna, quizá) de los cinco jóvenes cuenqueños.

Más aún: bastó la presencia de la Gendarmería para conocerse la gran pifia del Fiscal y de Duarte, cuando hace un semestre mataron a “El chichi” y ahora, oh Jesús de Nazareth con su amigo Lázaro, lo resucitaron, que porque era una estrategia, dice Bravo Contreras, prodigio divino, buen fario, buen karma, buena vibra.

Y aun cuando la chica de 16 años y los cuatro jóvenes siguen desaparecidos, las cosas y los hechos estarían moviéndose, observa el politólogo Carlos Ronzón Verónica.

En dos semanas, dice,  muchos detenidos, lo que nunca, en cinco años, dos meses y cuatro días, han logrado Arturo Bermúdez ni su vocero oficial, el Fiscal.

UN INFIERNO LLAMADO TIERRA BLANCA

Es más, el ejército ya llegó a Tierra Blanca para fortalecer a la Gendarmería, dado el manifiesto grado de corrupción entre policías y carteles.

Y más porque el delegado de Seguridad Pública, Marcos Condes Hernández, estaba involucrado.

Y más, porque ahora resulta que Francisco Navarrete es un ángel de la pureza.

Y más, porque el mundo político se pregunta, 25 días después, dónde diablos está el presidente municipal de Tierra Blanca, el panista Saúl Lara González, quien al momento también sigue desaparecido del escenario político, sin asomar la cabeza, sin una mínima y básica solidaridad con los padres de familia acampados en la agencia del Ministerio Público, como si los narcos/policías operaran en el pueblo como, digamos, en su hacienda porfirista.

Y es que si los policías a cargo de la seguridad en Tierra Blanca llegaron a tales extremos de corrupción (7 en total encarcelados en el penal de Cosamaloapan acusados de desaparición forzada), caray, pobres habitantes del pueblo “durmiendo con el enemigo en casa”.

Peor tantito si se considera que Tierra Blanca es el paraíso de los carteles, además de los secuestrados y desaparecidos, con los migrantes de América Central (Honduras, Guatemala, Salvador y Nicaragua) en su camino a Estados Unidos.

La madre de un joven de 15 años desaparecido por los policías y entregados a los malosos lo expresa de la siguiente manera:

“Se dice que Tierra Blanca es la novia del sol. ¡Pendejas! Aquí es el infierno”.

¿Y el alcalde?

Ni sus luces.

Ni siquiera, vaya, se conoció su voz cuando el reportero Armando Saldaña Morales, originario de Tezonapa, empleado de una estación de radio en Tierra Blanca, fue secuestrado y asesinado el 4 de mayo del 2015, y en cuyo caso todo el mundillo político (desde el alcalde hasta Seguridad Pública y el Fiscal) se lavaron las manos diciendo que, ni modo, el colega fue asesinado en una cantina en Cosolapa, Oaxaca.

TODOS CONOCEN LA CLOACA

La Gendarmería ha despertado al Veracruz bronco.

Según Ronzón Verónica, los cuerpos policiacos y el presidente municipal conocían a plenitud la cloaca.

Pero al mismo tiempo, intocada e intocable, sea por una alianza generacional y/o empresarial, sea porque iban en partes iguales, sea por el diezmo, sea por miedo y temor.

Y cuando la Gendarmería llegó, todo mundo estuvo a punto de un síncope cardiaco.

Por eso, si la Gendarmería permaneciera aquí más tiempo, incluso, el resto del sexenio duartista, mínimo, la cloaca sería destapada y la caja de Pandora se quedaría corta aflorando todos los males.

Y más porque luego de que los elementos policiacos en Veracruz se han aliado con los carteles de norte a sur y de este a oeste, también han sido utilizados para madrear a los pensionados, a los estudiantes de la Universidad Veracruzana, a los maestros y a los indígenas y campesinos de la sierra de Zongolica.

Bastaría recordar los cientos, quizá miles (pues se carece de una cifra confiable) de desaparecidos, más los secuestrados, más los asesinados, y en donde nadie dudaría que los policías de Arturo Bermúdez estarían involucrados.

La Gendarmería está removiendo la corrupción duartista en materia de seguridad y de administración de justicia, y por eso mismo se oponen a que continúe aquí como la han solicitado Héctor Yunes Landa, Miguel Ángel Yunes Linares, Fernando Yunes Márquez y Pepe Yunes Zorrilla, además de presidentes municipales, empresarios y académicos.