sábado, marzo 14, 2026

Escenarios

  • Una rectora con mucha fe
  • Casi lista movilización en UV
  • Plataforma Change.org

Luis Velázquez

1

Una parte de los académicos de la Universidad Veracruzana, suman unos seis mil, han iniciado, sin Enrique Levet Gorozpe, el perpetuo dirigente del Fesapauv, una gran cruzada cívica, quizá pudiera escribirse resistencia, por la máxima casa de estudios en su diferendo con el duartismo.

A través de la plataforma Change.org han levantado más de 4,500 firmas para exigir a la secretaría de Finanzas y Planeación del indolente Antonio Gómez Pelegrín, el pago de los más de dos mil millones de pesos que le han retenido del subsidio estatal y federal.

Más todavía en el caso de los 400 millones de pesos federales que la secretaría de Hacienda y Crédito Público enviara en tiempo y forma, como cada mes las participaciones federales a los municipios, y que, bueno, habrían entrado a la llamada “Operación licuadora” consistente en desviar los recursos a otros programas, a otras regiones, a otros bolsillos y/o al jineteo bursátil.

Según el argumento de los académicos el duartismo está obligado a “pagar ya a la UV ese dinero que tuvo que haberse depositado ayer”.

También denuncian que el gobierno de Veracruz ha pretendido distraer el asunto “en actos mediáticos” desde la rueda de prensa del director del Instituto de Pensiones en el sentido de que si la SEFIPLAN debe a la UV, la UV al IPE, hasta el grito mesiánico en el V informe de “rectora, no te dejaremos sola”.

En tanto, una vez más, el empleado del gobernador, el señor Pelegrín (a él se le ocurrió enviar a Armando Adriano Fabre a la guerra y sin fusil) ha revirado diciendo que “no es tanto lo que se debe” a la UV.

El caso es que en la plataforma Change.org el reality-show duartista con la UV anda circulando.

Faltarían, por lo pronto, unos 1,500 académicos (Armando Adriano es uno de ellos junto con Enrique Levet Rivera, subdirector jurídico e hijito del cacique magisterial, Levet Gorozpe) en firmar el documento en Internet.

Pero, bueno, la chamba ha de cuidarse.

2

Por lo pronto, la rectora Sara Ladrón de Guevara ha sido demasiado juiciosa, demasiada diplomática, demasiada prudente, sabrá Dios.

Por ejemplo, luego de que en el V informe de Duarte, en un par de ocasiones la saludaran y dijeran frente a la elite política y “los acarreados” que “no la dejarían sola” ha aceptado la nueva oferta de que recibiendo los fondos federales y/o aplicando el nuevo crédito de 23 mil millones de pesos autorizados por la LXIII Legislatura del otro cacique magisterial, Juan Nicolás Callejas Arroyo, le pagarían.

Sólo ella lo ha creído, mujer de fe excesiva.

El duartismo es un grupo político (que pirará en noviembre del año 2016) especializado en agarrar de tonta a la gente.

Para ellos, gobernar consiste en tomar el pelo a todos, además de que también están seguros, ciertos, de que ejercer el poder es robar y saquear las arcas oficiales.

Tal cual, volvió a encender la lucecita en el largo y extenso túnel de la duda y la incertidumbre, pues ya en otras ocasiones la han timado.

Pero, bueno, quizá se está dando una nueva oportunidad antes, mucho antes, de asumir el llamado del diputado local, Ricardo Ahued Bardahuil, de que ha llegado la hora de la movilización.

Claro, ya enfureció al señor Javier Duarte con su reunión en el altiplano con los senadores de la Comisión de Educación, entre ellos, los tres Yunes.

También con la publicación del desplegado de la ANUIES.

De igual manera con su actitud contestataria franca y bragada.

Quizá se esté inspirando en Fernando Gutiérrez Barrios, para quien la política en una negociación consiste en aflojar y apretar y volver a aflojar y volver a apretar hasta lograr el objetivo.

3

Meses anteriores, la plataforma Change.org sirvió en Veracruz para tumbar el acuerdo de la facultad de Comunicación de nombrar doctor honoris causa al periodista Jacobo Zabludowsky.

En un dos por tres la convocatoria alcanzó más de cuatro mil firmas y un domingo, la UV expidió el comunicado urgente y emergente anunciando que se cancelaba.

Hubo, pues, una apertura democrática de la rectora a la expresión popular, donde la prudencia ganó la partida.

Ahora, y por lo pronto, la respuesta duartista es el silencio.

Pero, bueno, si en la UV son unos seis mil académicos y 80 mil estudiantes y 80 mil padres de familia, poco impacto social y político tiene la firma de las cuatro mil personas.

Acaso la falta de conciencia social. Quizá la abulia y el desinterés. Quizá, en el caso de los académicos, proteger la chamba, lejos del ruido político. Quizá, y en el caso de los estudiantes, ajenos. Y de sus padres, ocupados por llevar el itacate a casa.

Pero, bueno, la rectora tiene la mano de la confianza tendida al gobernador y se ha dado un nuevo tiempo de espera, pero mientras “caen las manzanas”, la lógica era que mínimo Javier Duarte debió entregar un abonito millonario, y más con el chorizo de Pelegrín de que “las cuentas no cuadran”.

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