Diario de un reportero

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  • De Tempoal a Televisa
  • El mundo como escenario
  • Amenazado de muerte

 Luis Velázquez

DOMINGO

De Tempoal a Televisa

Originario de Tempoal, en el norte de Veracruz, cuando Cecilio García Cruz llegó a la facultad de Periodismo, en el puerto jarocho, de inmediato se volvió popular, pues tocaba la guitarra, cantaba y declamaba.

Pero, además, solía cantar chistes y hacía reír a las compañeras que pronto le cambiaron el nombre.

Así, de Cecilio pasó a llamarse Sexilio, pues con tantas virtudes y atributos se volvió un Pedro Navajas, un Pedro Páramo.

Luego, tuvo la fortuna de pertenecer a una generación que eligió de padrino a Miguel Alemán Velasco, entonces, vicepresidente de noticias de Televisa, y quien tendiera la mano a todos quienes soñaran con hacer carrera periodística en las grandes ligas.

Entonces, por aquí recibieron el título algunos de ellos migraron a la ciudad de México donde, como decía Carlos Hank González, sólo llegan los valientes.

Entre ellos, Sexilio, con su hermano putativo, Miguel Guevara Rascón, QEPD, y una compañera, Linda se llamaba.

Tal cual cayeron con muchísima suerte en Televisa al lado del escritor y periodista, Paco Ignacio Taibo, quien los adoptara como sus mecenas, Sexilio con tanta suerte que vivió a su lado, en su casa, durante dos, tres años.

LUNES

El mundo como escenario

En Televisa, Taibo padre significaba un ferrocarril ante otro ferrocarril llamado Jacobo Zabludowsky.

Entonces, cada uno tenía su escuelita de periodismo y entre las partes existía un muro de Berlín.

Pero, oh paradoja, hacia el final del día muchos de los alumnos de Paco Ignacio se impusieron con su talento, sensibilidad, inteligencia en el ruedo reporteril y Jacobo les abrió espacios.

Por ejemplo, Sexilio de pronto se miró jefe de Información y jefe de corresponsales extranjeros, de tal modo que si a Tempoal lo había cambiado por Veracruz ahora tenía de escenario el mundo para el manejo de la información.

Cada día hablaba con los reporteros de los cinco continentes atrás de la noticia estelar, para que hacia la tarde/noche presentara a Zabludovsky el panorama mundial con noticias exclusivas que había programado.

El teterete, que también así le apodaban porque parecía un duende, escaló en las grandes ligas, pero además, teniendo el pulso de la tierra en la mano, pues a él correspondía definir la lista de enviados especiales al otro extremo del planeta.

MARTES

Ciudadano del planeta

Mirando y admirando el bosque, más, mucho más allá del árbol, un día Sexilio quemó sus naves en la ciudad de México y con Televisa por delante vivió en algunas ciudades del mundo.

Por ejemplo, vivió en el Medio Oriente y Europa y también en Nicaragua, donde reseñó al pie de la letra la lucha sandinista.

Un hijo de Tempoal (por cierto la tierra de la Barbie favorita del fidelato, Andrea Macías) ciudadano del mundo, midiéndose con los reporteros más prestigiados, atrás de la noticia exclusiva.

Tal cual se había perfilado como uno de los mejores discípulos de Paco Ignacio Taibo, quien en Televisa formara mancuerna con su otro yo, Horacio G. Velasco, dotado de una capacidad insólita para la planeación informativa y por tanto, para olfatear la noticia.

Tan es así que por ejemplo, una tarde sonó el teléfono en su privado en Televisa y era el profe Francisco Gutiérrez, su director en la vieja facultad de Periodismo, quien, digamos, le pedía un cafecito.

Se lo tomaron hacia la medianoche, luego del noticiero de Jacobo Zabludovsky.

Y cuando llegó al hotel, el maestro le presentó a Ana Cristina Peláez, lista, le dijo, para chambear a su lado.

Pero más aún, como se trataba de una provinciana originaria de Córdoba con sus pininos en el DF, el maestro le solicitó le diera cobijo en su casa donde vivía con su esposa.

Generoso y solidario, Sexilio fue su mecenas y mentor.

Años después, Ana Cristina se convertiría hasta en comadrita del presidente Carlos Salinas, quien tanto la procurara hasta con la concesión de una estación de radio FM en Orizaba.

MIÉRCOLES

Cambió la política por el periodismo

En 1980, Miguel Alemán Velasco lo presentó y recomendó con Agustín Acosta Lagunes, candidato priista a la gubernatura de Veracruz.

Y el hijo pródigo de Tempoal dejó el periodismo del lado de los reporteros y de borracho pasó a cantinero como suele decirse cuando un colega muda en jefe de prensa.

Fue uno de los enlaces del candidato tricolor con los medios en el estado de Veracruz, siempre acompañado por su alter ego, Miguel Guevara (qepd), a quien los compitas llamaban El olímpico, por su afición al deporte olímpico, ¡vaya imaginación!

De hecho, Sexilio fue en aquellos años ministro de Información, pero sin cartera, porque Acosta Lagunes tuvo a otros jefes de prensa, entre ellos, Rafael Arias y Ángel Leodegario Gutiérrez Castellanos, en tanto Miguel Guevara pasó como director de TV Más.

Pero, bueno, la circunstancia sirvió para que en aquel tiempo el periodismo perdiera a un reportero y la política ganara a una nueva estrella, a tal grado que hasta soñó con la presidencia municipal de Tempoal, su pueblo, pero todo quedó reducido a una simple utopía.

JUEVES

12 años de Veranews

Cecilio García quemó sus naves en la ciudad de México y el mundo al lado de Televisa, donde alternó con un montón de reporteros, algunos sus amigos, y se concentró en Xalapa, donde se ignora si ha sido su mejor vida; pero digamos, que vive a plenitud con un par de semanarios.

Uno de ellos, Veranews, que ha cumplido doce años de ejercicio periodístico ininterrumpido, apostando siempre al sentido del humor, por cierto lo que más duele a las elites políticas, pues son exhibidas en toda su crudeza.

Desde tales páginas, suele pitorrearse del mundo político jarocho, sin tomar nunca, jamás, la noticia ni a los políticos en serio, sino por el contrario, con una agudeza extraordinaria, fuera de serie, haciendo reír al lector.

Se trata de una lectura rápida y ágil, que apuesta a la imagen, pero más aún a la caricatura, lo que significa un ejercicio pleno de inteligencia, desparramando el fósforo bitacal de los chucumites.

VIERNES

Amenazado de muerte

En las noches estudiantes de aquel tiempo, en medio de la farra, Cecilio García Ortiz afirmaba, mientras tocaba la guitarra y cantaba, que era pobre; pero feliz, igual que Ernest Hemingway cuando andaba en París con la llamada generación perdida y que, por cierto, Gabriel García Márquez mudó en “cuando éramos felices e indocumentados”.

Muchos años después, en el otro extremo de la vida, viviendo la sexta década, hay por ahí un par de nubecitas que han ensombrecido sus días.

La primera, la demanda de un colega que inició en la Procuraduría de Justicia y terminó en la Suprema Corte de Justicia de la nación y que, por fortuna, ganó.

Y la segunda, la amenaza de muerte que, al parecer, se ha dirimido en la Fiscalía General, digamos, quizá, acaso, como si se tratara de un juez de paz, nube borrascosa, no obstante.

Sus amigos quisiéramos que ningún sobresalto tuviera ni menos, mucho menos, le diera un ataque de caspa porque entonces el atentado tendría nombre y apellidos.

Y más porque ha grabado un video donde describe punto por punto los agravios recibidos y que ha entregado a un notario público para dar fe.

Pórtese bien, hermanito de saliva…