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Beltrones, rumbo al 2018

¡A Claudia Guerrero, guerrera..!

Manlio Fabio Beltrones, en el descenso del imperio sexenal de Enrique Peña Nieto, es sin lugar a dudas el mejor prospecto que tiene el PRI para el 2018.

Forjado en una de las mejores escuelas políticas que ha dado la república, con la experiencia que le dan los años y avezado en las tareas legislativas y de gobierno, el sonorense es hoy por hoy la única garantía que tiene el PRI para mantenerse en el poder presidencial hoy diezmado por el fracaso peñista.

Hace ya muy muchos, muchísimos años, un joven dinámico –le decían el “muchacho alegre”- se presentó a las oficinas del profesor José Luís García Mercado, a la sazón particular del subsecretario de Gobernación Fernando Gutiérrez Barrios.

“¡Quiero trabajar!”, le dijo a quien después vincularía familiarmente. Es “mi compadre el negro”, ya mismo dice el profe.

Sin más lo integró como auxiliar.

Y era tal el ánimo de este chavo que estudiaba leyes –estamos hablando de la década de los setenta- que un buen día llamó la atención del flemático subsecretario, quien desde entonces descubriría en él promisorio futuro.

De hecho en cuatro hijos putativos depositaría don Fernando los lazos del gutierrezbarrismo: Dante Delgado, Fernando Córdoba Lobo, Augusto Ponce Coronado y Manlio Fabio Beltrones.

Los dos primeros lo decepcionarían, al tercero le ganó la edad y Manlio se quedó como depositario de la ideología política de la Revolución, legatario de la concertación, el acuerdo y el más profundo respeto a la palabra empeñada.

Manlio no es un clon de don Fernando.

Manlio es Manlio, el mismo que abreva el espíritu republicano, juarista con fuerte vocación masónica. Manlio es el mismo que ha sabido sobrevivir sexenalmente aliándose con una nueva generación entronizada por Carlos Salinas de Gortari en 1988.

A Manlio se le ha acusado de muchas cosas, menos de tonto.

Manlio es –ya lo decía don Fernando- como la humedad: “Que no lo dejen entrar porque después para sacarlo va a estar muy difícil”.

Ha sido gobernador de Sonora, dirigente sectorial del PRI, legislador por casi tres lustros, mano derecha del secretario de Gobernación Gutiérrez Barrios, y un político diestro para la pluralidad, así como para los acuerdos no vergonzantes.

Factores de poder han intentado hacerlo a un lado.

El fenecido grupo Chirinos, Córdoba Montoya, Camacho Solís y Otto Granados intentó, sin lograrlo, involucrarlo con el crimen organizado. También lo quisieron relacionar con el magnicidio de Luis Donaldo Colosio y presunta persecución del FBI, la CIA y la DEA… ¡le hicieron los mandados!

Manlio ahí está. Enhiesto. Sólido. Listo para entrar al relevo en estos tiempos políticos en que los días pasan rápido.

Tiempo al tiempo.