Posdata: El mago duartista

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Por: Luis Velázquez 

Desde su cueva, Ricardo Olivares Pineda se ha sacado de la chistera la medalla Jorge Cerdán Lara para premiar el trabajo sindical de Acela Servín

Pero, bueno, otros líderes se encelarán

Y, por tanto, como por Veracruz han pasado 73 gobernadores, entonces tiene material suficiente para inventar más preseas y así hacerse notar, pues lleva demasiado tiempo en su cueva

De la manga de la guayabera, el economista Ricardo Olivares Pineda, director del Seguro Social de Trabajadores de la Educación, se sacó, como los magos, una medalla.

La medalla se llama Jorge Cerdán Lara, quien gobernara Veracruz de los años 1940 a 1944, luego de Fernando Casas Alemán y Miguel Alemán Valdés, la dinastía en el poder estatal de aquel entonces.

Y Olivares Pineda, jubilado de la facultad de Economía de la Universidad Veracruzana, donde impartiera la cátedra Economía Política, otorgó tal medalla a la profe Acela Servín, dueña de un sindicato magisterial desde antes, mucho antes de que Herodoto caminara el continente asiático como el primer reportero, enviado especial, en el mundo, 450 años antes de Cristo.

Tal cual, lo bueno es que por el gobierno local han pasado 73 gobernadores, con lo que, bueno, Ricardo Olivares tendría 72 figuras políticas más… para entregar igual número de medallas, digamos, a todos y cada uno de los líderes sindicales relacionados con su dependencia.

Pero, además, en son de paz, antes, mucho antes de que uno que otro dirigente celoso se inconforme, rebele y subleve.

Por ejemplo:

A Enrique Levet Gorozpe, 20 años dueño del FESAPAUV, podría entregar la medalla Fidel Herrera Beltrán en reconocimiento a su trabajo sindical a favor de los académicos de la UV.

Pero más aún, porque cuando El Papo (apodado así porque todo se le resbala) era diputado local, rebautizó el pueblo de San Cenobio, donde compró un ranchito con sus ahorros, con el nombre de San Cenobio de Fidel Herrera.

Y, por tanto, Ricardo Olivares cerraría tal ciclo histórico.

Tal cual, antes de que el gallo cante tres veces, también necesitará entregar otra medalla con el nombre de otro gobernador (se insiste, hay 73 más) al profe Juan Nicolás Callejas Arroyo, 32 años dueño del SNTE, cinco veces diputado local y federal, todas pluri y todas coordinador de la bancada priista tanto en el Congreso local como federal.

La presea a Callejas Arroyo podría llevar el nombre de Antonio López de Santa Anna, pues si once veces fue presidente de la república, tres veces fue jefe del Poder Ejecutivo Estatal en Veracruz, la primera de las cuales en 1829, luego de que Guadalupe Victoria iniciara en 1824 el ciclo.

Manuel Arellano, el otro dueño del SNTE, sección 56, también brincó y con justa razón en contra de Olivares si lo marginara así nomás, excluido como está de las prebendas priistas a Callejas Arroyo.

Por eso, el día del maestro, en un par de semanas, podría entregarle el estandarte Ignacio de la Llave y Segura Zevallos, cuyo nombre lleva el estado de Veracruz, y que gobernara la tierra jarocha en 1855 en su primer mandato y en 1861 en el segundo.

RICARDO OLIVARES SE MUEVE DESDE SU CUEVA

Ricardo Diz Herlindo, contemporáneo de Olivares, con, parece, 20 años dueño del sindicato magisterial, merecería de igual manera justicia histórica, justicia divina, justicia amical, en todo caso.

Y por tanto, y siguiendo la huella de los gobernadores perpetuados en el trono, a Ricardo Diz correspondería la medalla Teodoro A. Dehesa Méndez, gobernador en 5 ocasiones, la primera en 1892, y la última en 1911.

Desde luego, de seguir tal lógica, el maestro Olivares, secretario particular a los 24 años del poderoso, poderosísimo subsecretario de Gobierno, Manuel Carbonell de la Hoz, solo estaría conjuntando la historia en la misma vertiente, es decir, la medalla con el nombre de gobernadores entronizados en el poder político entregada a líderes caciques.

Claro, así como está el tiempo sucesorio en Veracruz, el funcionario también podría incluir en su baraja de nombres para medallas, entre otros, a los alemanistas, desde Miguel Alemán Velazco y Miguel Alemán Valdés, hasta Adolfo Ruiz Cortines, Ángel Carvanal Bernal, Marco Antonio Muñoz Turnbell y Antonio Modesto Quirasco.

Por supuesto, y considerando la presunta alianza política de Alemán Velazco y Dante Delgado con un candidato para la mini gubernatura el año entrante, la medalla Dante Delgado.

Lo anterior, porque según las versiones, el bloque alemanista se ha metido en el juego sucesorio empujando a uno de los suyos para descarrilar al góber fogoso y gozoso con su, digamos, candidata, su discípula aventajada.

Total, que los 73 gobernadores dan para muchas más medallas con lo que el tlatoani del Seguro Social de los Trabajadores de la Educación saldría de la cueva donde lo enviara Javier Duarte a un mejor plano, pues sus méritos académicos, experiencia, fogueo, relaciones, sensibilidad y visión de Estado lo hacen merecedor de otras latitudes.