Expediente 2015: El góber de corto plazo

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Por: Luis Velázquez

 

Javier Duarte es un gobernador de corto plazo. En el doctorado de Economía en la Universidad Complutense, de España, sólo le enseñaron a mirar el día siguiente. El árbol, nunca el bosque.

Así, ha capoteado cuatro años con cinco meses. El día a día. Sin una agenda política y pública de futuro y con futuro. Sin visión de Estado. Sin recordar la frase de su antecesor, Adolfo Ruiz Cortines. Siembro para México. Duarte, en cambio, siembra; pero para las horas siguientes.

Su política es de corto alcance. Espera que el día aclare para ver los hechos y así proceder y actuar. Si hay por ahí un descalabro social, económico y político, agarra el camino. Si hay un evento político equis, improvisa, se echa un chorizo y punto. Lo que sigue.

Tal cual, nadie, ni siquiera el selecto cuerpo de asesores, piensa y repiensa el mundo jarocho. Todos son arrastrados en la vorágine. Ninguno se reinventa.

Si los copipes se enojan y van a la calle, que el secretario General de Gobierno se reúna con ellos.

Si los malosos tiran cuatro cabezas humanas en Pánuco que el secretario de Seguridad Pública lo vea.

Si el Veracruz seguro fracasa y/o se desgasta con sus soldados y marinos entonces que venga el Veracruz blindado.

Si el Veracruz blindado es rebasado, entonces, que cada familia compre un perrito para ladrar a los malosos.

Y si al perrito lo sobornan con un bistecito envenado, pues que entre la Fuerza Civil.

Si un par de reporteros denuncia que un tal Fernando Arteaga, funcionario de la SEV, estaría atrás de amenazas de muerte que chequen el asunto.

Si cayó un aguacero atípico que toquen puertas federales para una declaratoria de emergencia a ver si envían dinerito fresco del erario.

El día a día, pues.

Así se han ido muchos días en cuatro años y cinco meses, sin que, digamos, el Plan Estatal de Desarrollo 2011-2016, la biblia sexenal, avance en el objetivo central.

Y, bueno, como dice Juan Villoro, si las cosas están de la chingada, pues entonces, a seguir soñando.

¡Y que sirvan las otras!

EL DÍA A DÍA…

 

Si un funcionario me defrauda, pues lo despido y ya. Y si otro falla también. Así, al momento, 57 titulares del gabinete legal y ampliado han sido, en la mayor parte de los casos, enrocados, y otros, de plano, despedidos.

Pero, además, bajo el principio universal, el gobernador nunca se equivoca y si se equivoca vuelve a mandar.

Más todavía: el jefe máximo jamás rinde cuentas. Y por si fuera poco, le vale.

Todo le ha valido. Se ha pasado los graves y grandes pendientes por el llamado arco del triunfo.

Un día, el presidente Carlos Salinas dijo al procurador de Justicia de la nación, Ignacio Morales Lechuga, que por encima de él… nadie ni nada estaba.

–Disculpe, señor presidente, por encima de usted está la Constitución General de la República, reviró Morales Lechuga.

Y el presidente lo cesó. Bueno, lo envió al exilio como su embajador en Francia.

Javier Duarte también piensa igual. Por encima de él, ni la Constitución, vaya.

Por ejemplo, reformó la Constitución para achicar la gubernatura de seis a dos años.

Reformó la Constitución para crear la Fiscalía General por nueve años.

Reformó la Constitución para favorecer a algunos de sus amigos en cargos públicos y a lo que, incluso, se prestó el entonces diputado local, Enrique Levet Gorozpe, caso José Ruiz Carmona.

Duarte, pues, por encima de la Constitución…, igual que Damián Alcázar (Juan Vargas) en la Ley de Herodes, de Luis Estrada, que como alcalde de aquel pueblo, San Pedro de los Saguaros, decidió redactar su Constitución como traje a la medida.

Yo, decía Luis XIV, soy el Estado.

 

DEJAR HACER Y DEJAR PASAR

 

Que el tema de la deuda pública es un escándalo, pues, entonces, pedimos otro préstamo, ahora de 5 mil millones de pesos y que pague el gobernador siguiente.

Que los proveedores y constructores tocan fuertes en SEFIPLAN… que les cierren la puerta de un madrazo y los saquen a patadas.

Que los estudiantes becarios piden pagos pendientes de hace varios meses… que el secretario de Educación les venda saliva y esperanzas.

Que Erick Lagos tiene espinas y cardos en Acayucan… que nombren subsecretaria a Fabiola Vázquez Saut y directora a Xóchilt Tress.

Que Marco Antonio Aguilar Yunes puede perder en Córdoba… que descarrilen a las candidatas panistas y hasta el ex sacerdote que iba por el Partido Humanista.

Que el fogoso quiere a su discípula amada como diputada federal por Boca del Río… que adelante, pues, para que se entretenga con El perro.

El día a día. El corto plazo. La inmediatez. Vivir hoy, mañana ya se verá.

Así, una vez más, otro sexenio que se ha ido. Sin pena ni gloria. Aplicando el sabio principio francés. Dejar hacer y dejar pasar.

La desigualdad social, económica, educativa, de salud, de seguridad y política en un Veracruz pródigo en riqueza natural, con 200 familias dueñas de más del 60 por ciento de la riqueza estatal, floreciendo en tierra fértil.

El duartismo ya piró. Y aun cuando el coraje social y la indignación popular campea en la vida subterránea de la conciencia, nadie se levanta ni levantará en armas.

Y más, mucho más, cuando con un buen partido de futbol, un Luis Miguel cantando en el malecón, Los tigres del norte en la noche patria, la venta nocturna, la sublevación se conjura y el pueblo se divierte y baila.

Aquí, señores, no pasa naaada…, y si alguien lo duda es porque ningún amor tiene a Veracruz.

Yo soy Veracruz exclamaría cualquier duartista.

Es decir, la patria misma.