Malecón del Paseo

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Por: Luis Velázquez

•Alto a la barbarie

•Playa Vicente, sublevado

•El pueblo decidió protestar…

EL PUEBLO HABLA Y A TODOS DA MIEDO…

EMBARCADERO: En uno de sus tres libros que han llegado a México (Voces de Chernóbil, La guerra no tiene rostro de mujer y El fin del homo sovieticus), la escritora y reportera bielorrusa Svetalana Alexiévich, premio Nobel de Literatura, 67 años, acuña la siguiente frase:

“Ya ve lo que sucede con el pueblo. Se puede esperar cualquier cosa”.

Entonces, escribe:

“En los noventa pedíamos libertad y la gente callaba. No estaba preparada para el cambio. Llegó la violencia, la degradación moral y, cuando Putin de repente apretó el botón más primitivo, el pueblo se puso a hablar y, y cuando habló, a todos nos dio miedo”.

Tal cual, la enseñanza de la historia.

¡Oh, Veracruz!

Insólito: el activismo de la población de Playa Vicente que tanto en el pueblo como en Xalapa denuncian con volantes la desaparición de cinco jóvenes secuestrados en Tierra Blanca, como nunca antes en los días y noches sórdidas del duartismo, quizá, acaso, como cuando en Coatzacoalcos los reporteros se fueron a la calle por el secuestro y asesinato del colega Gregorio Jiménez.

Pero además, algunos padres de familia llamando a uno que otro noticiero radiofónico de la ciudad de México (desde Brozo hasta Carmen Aristegui) para denunciar el secuestro cometido, todo indica, por los policías estatales.

Insólito: también el pueblo, los pensionados, habló en Xalapa y en respuesta les enviaron a los cuerpos policiacos. “Yo di la orden” reconoció el secretario General de Gobierno.

Insólito: el activismo en Veracruz y en el país, y hasta en el extranjero, del padre de Gibrán, el cantante de “La Voz México”, desaparecido y asesinado por elementos policiacos de Arturo Bermúdez Zurita, al grado de que la Comisión Nacional de Derechos Humanos lo calificó como desaparición forzada y forzosa.

Insólito: el activismo de la señora Aracely Salcedo, madre de Fernanda Rubí, secuestrada y desaparecida en Orizaba en el mes de septiembre de 2012, y que encarara al gobernador reclamando justicia.

Insólito: el pueblo de Veracruz está hablando. Ejerciendo su libertad. Reclamando justicia. Un alto a la barbarie. Un freno a la indolencia.

El duartismo, acorralado en el último año del sexenio.

¡Ya basta, Javier Duarte!

EL TIEMPO DE ARTURO BERMÚDEZ

ROMPEOLAS: Estado de cosas en el Veracruz duartista:

1,200 desaparecidos, de los cuales 144 son menores de edad.

Más de 4,500 asesinatos cometidos en los últimos cinco años del sexenio.

16 reporteros ejecutados, más cuatro desaparecidos, más tres exiliados.

20 abogados desaparecidos y asesinados.

20 activistas sociales desaparecidos y asesinados.

900 indígenas presos en las cárceles por el robo de un pollito, una gallinita, para llevar el itacate a los niños, las señoras y los ancianos.

Carteles y cartelitos, bandas y banditas de norte a sur y de este a oeste.

Tres carteles disputando la jugosa plaza jarocha según la PGR y la DEA: los Zetas, Jalisco Nueva Generación y Del Golfo.

Los ríos Blanco y Coatzacoalcos, convertidos en el cementerio flotante más grande de los malosos.

Los cañaverales en la Cuenca del Papaloapan, fosa común y abierta de los malandros.

Los pozos artesianos de agua dados de baja en la ruta Omealca-Tezonapa, mudados en cementerios privados.

Las carreteras, a orilla del camino, sepultadas de cadáveres.

Veracruz, segundo lugar nacional en fosas clandestinas.

Veracruz, “el cementerio de migrantes más largo y extenso del país”.

Veracruz, “el peor rincón del mundo para el ejercicio reporteril”.

Todos y cada uno de los hogares de Veracruz tienen un familiar, un compadre, un amigo, un vecino, un conocido… secuestrado, levantado, desaparecido y/o asesinado.

Por eso, el pueblo jarocho, como dice Svetlana Alexiévich, ha decidido hablar.

“Y cuando el pueblo habló… a todos nos dio miedo”.

Y todos, incluye, a la elite gobernante en el poder.

Por eso, en Veracruz, la ley Ampudia, la ley Bermúdez, la ley Flavino Ríos, con un solo objetivo: aniquilar la voluntad contestataria.

Insólito: la diputada local, Mónica Robles Barajas, levantó su voz en el Congreso para exigir una investigación sobre las 13 edecanes desaparecidas en Xalapa en el año 2011. Ahora se espera también la levante por los 5 jóvenes desaparecidos en Tierra Blanca, luego de que, oh paradoja, oh esperanza, oh aliento, también votó en contra de Namiko Matsumoto para presidenta de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, el peor flagelo, el peor pendiente, el peor agravio en el duartismo.

EL FISCAL DEFIENDE LO INDEFENDIBLE…

ASTILLEROS: El pueblo de Playa Vicente ha hablado con su activismo social y mediático. Los padres de los jóvenes desaparecidos, de guardia en el MP de Tierra Blanca. Los amigos, con mítines en Xalapa. Enlaces con noticieros defeños.

Entonces, el Fiscal General de nueve años, obligado a “tirar su espada en prenda”. Tal cual, hablando en Milenio y aceptando la realidad: cierto, reconoció, unos policías se los llevaron. Pero tenemos, alardeó, a cien policías siguiendo la pista.

Tal cual el duartismo acorralado. Y lo peor, en el descrédito. El descrédito en el último año del sexenio, tiempo de la campaña electoral del sucesor.

Cuando el pueblo habló en Rusia, a todos los políticos les dio miedo.

Solo el diputado federal, Adolfo Mota Hernández, podría, digamos, salvar a Luis Ángel Bravo Contreras del descrédito ahora cuando de manera oficiosa defiende al secretario de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez, el único responsable y culpable de “la noche más larga de los cuchillos largos”.

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