La Rama tradición cultural

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Editorial

San Andrés Tuxtla, Ver.

Tradicionalmente, se canta la Rama del 16 al 24 de diciembre, en concordancia con las fechas de las posadas, formado por un grupo de cantantes que adornaban la rama con candiles de naranja mateca, faroles de papel de china y paistle; en procesión nocturna con panderetas cantan versos que hacen referencia al nacimiento del niño Jesús, se va de casa en casa esperando la atención y agradecimiento por un “aguinaldo”, generalmente de dulces y frutas o dinero de sus oyentes.

La tradición de la rama se extendió desde el Sotavento, pasando por Alvarado hasta el Puerto de Veracruz, donde llegó a principios del siglo 20 y posteriormente a Xalapa, en las primeras décadas del mismo siglo y aún hoy son tradiciones que cada año se celebran con gusto y con orgullo.

En San Andrés Tuxtla comenta Sixto Carvajal, esta tradición “tiene lugar en la festividad de la Navidad que significa, el nacimiento del hijo de Dios; anteriormente en San Andrés Tuxtla se acostumbraba a la rama, hoy en día se sigue haciendo pero se ha perdido la esencia de esta tradición donde se conseguía una rama de un árbol (arbusto) que se llama paraiso que da flores color violeta, rosa y blancas; la gente en el habla coloquial lo llamaba “paraiso” y se iban a la montaña a conseguir este arbusto, se adornaba con flores de dagame y las flor de bebetas y se les colocaba paistle.

Se ensayan cantos  tradicionales con el coro de “naranjas y limas, limas y limones mas linda la Virgen que toda las flores”, es a partir del 16 de diciembre que iniciaban las posadas y por la mañana o por la tarde se cantaba la rama, se le ponía como alegoría a la rama faroles que eran de naranja mateca sacándole todo su interior, se cortaba por la mitad, se les abría una especie de ventanitas, se les colocaba vela de sebo, se sostenían con cordones de alambre para colgarlos en la rama y era un espectáculo visual, hermoso, ya que antes no había luz eléctrica en San Andrés.”

Hay un fragmento de los versos de la rama que dice “salgan a la puerta y verán que bonito, verán a  la rama con sus farolitos” haciendo alusión a los faroles de naranja mateca y la luz de las velas, era un espectáculo ver en la penumbra de la noche en las calles de San Andrés, mientras más grande era la rama más hermosa se veía moviendo los farolitos.

Los habitantes decían “¡allá viene la rama, allá viene la rama!” porque veían venir la luz de los faroles en la oscuridad, niños y adultos se alegraban ver llegar a las casas y escuchar cantar los versos alusivos a la rama”.

Llegaban a la puerta de la casa a cantar los versos de la rama, los habitantes de la casa les  ofrendaban variedad de platillos que se preparaba, como la hojuela, el ponche de frutas que se les daba a los señores que andaban con la rama con “piquete”; llamado así por tener un poco de alcohol en su esencia natural.

A las señoras se les daba su té y sus hojuelas, después, cantaban a la rama se ponían a bailar en la casa un son jarocho y con los caseros se hacía una fiesta colectiva. No era un sentido comercial de ir casa por casa como se realiza actualmente.
Sixto Carvajal manifiesta que “esta tradición se ha venido perdiendo con los pasos de los años, unas de las cosas fundamentales era la jarana, el requinto y había quien llevaba violín, unos de los conocidos del barrio era Jacinto Medel conocido como “Don Chinto” él tocaba su violín con la rama y se escuchaba un sonido armonioso que se disfrutaba ver y escuchar.”

En esos tiempos la ciudad era alumbrada con unos faroles con una material de metal en forma cilíndrica existían postes para colocar los faroles, donde a partir de las seis de la tarde  se encendían, los jóvenes se reunían a platicar ahí a la luz del farol a contar chistes y convivir.

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