En México: ni norte ni sur se salvan, país sin ley

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Ciudad de México.– Al presentar los resultados del Índice de seguridad de México elaborado por su servicio de investigación Medley Global Advisors, el Financial Times publica que la seguridad, o la falta de ésta, es el principal problema que enfrentan los mexicanos, quienes lo sitúan por encima del crecimiento económico, el desempleo o los servicios públicos.

El análisis es titulado: “Crimen y castigo: México sufre el costo de ser un país sin Ley” o “falto de Ley”.

El informe destaca cómo el proceso electoral de este año se vio “empañado” por más de 70 ataques violentos contra candidatos o su personal. “La intimidación electoral es sólo el comienzo de los problemas del ‘Estado de Derecho’ que abarcan los secuestros, el narcotráfico, la guerra de pandillas, la corrupción y las instituciones débiles”, dice la publicación que firma Dan Bogler.

Además muestra cómo estos problemas se distribuyen en todo el país y afectan tanto “al norte más desarrollado tanto como el sur más pobre”. Indica que los estados con mayor riesgo por sí solos representan casi un quinto de la producción nacional.

De acuerdo con el reporte, el cual se basa en indicadores de homicidios, secuestros y extorsiones así como en variables cualitativas como la debilidad de las instituciones y la presencia de los cárteles de la droga, las entidades con el mayor riesgo de seguridad son: Chihuahua, Guerrero, Jalisco, Michoacán y Tamaulipas.

También menciona que las encuestas realizadas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) “sugieren que la lucha contra la delincuencia y la violencia puede le cuesta al país un considerable 3.2 por ciento del PIB al año, lo cual proviene de las pérdidas directas y tal vez de un tercio de la costos de la prevención”. El análisis menciona que la mayor parte de esa carga recae en el sector privado y de manera desproporcionada a las empresas más pequeñas que les resulta más difícil de soportar los costos adicionales de seguridad.

Dice que en contraste, el Gobierno gasta relativamente poco en la lucha contra el crimen y está lejos de adoptar los costosos pero, en última instancia, efectivos métodos que Colombia y Perú tienen para enfrentar a los cárteles de la droga.

“Sin embargo, la presión para que el Presidente Enrique Peña Nieto haga algo está incrementando. Su popularidad se ha desplomado como lo ha hecho su ambicioso programa de reforma estructural para reactivar la economía, mientras que los escándalos personales están socavando su capacidad para gobernar con eficacia”, dice el medio.

Y agrega: “La única buena noticia es que los problemas de seguridad de México no parece disuadir la inversión extranjera directa. La mayoría de las multinacionales consideran la necesidad de proteger al personal y las cadenas de suministro”.

Menciona que una encuesta de la Cámara Americana de Comercio de México mostró que los inversores internacionales asignan alrededor de 4 por ciento de los costos de operación a la seguridad.

“Lo más importante, es que es poco probable que la seguridad desanime a las compañías petroleras mundiales que están siendo invitados a medida que el país finalmente se privatiza algunos de sus recursos energéticos”, refiere.

“Aún así, el crimen y la violencia están levantando llagas que desfiguran lo que sería una imagen positiva de la reforma audaz y, con el tiempo, un mayor crecimiento potencial. La esperanza es que el gobierno pronto enfrente este tema que es el que más preocupa a los ciudadanos”, finaliza el artículo.

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