Expediente 2015: Pasiones turbulentas

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Por: Luis Velázquez

Desde hace 23 años, Fidel Herrera y Miguel Ángel Yunes Linares han vivido el más enconado odio y resentimiento, luego de que durante unos 18 años, a partir del sexenio de Rafael Hernández Ochoa, vivieron una luna de miel excepcional.
Incluso, hasta pudiera escribirse que ellos viven una especie de síndrome de Estocolmo, de tal forma que Fidel estaría enamorado de Miguel y Miguel Ángel de Fidel, pues en gustos se rompen géneros.
Miguel Ángel ha extendido su rencor a Javier Duarte, y así, reparte sus guamazos entre uno y otro.
Pero, oh paradoja, si desde Patricio Chirinos, Fidel y Miguel se han acusado de todo, hasta de ligas con el narcotráfico (caso curioso, los dos disputándose la amistad y los favores de Pancho Colorado), ninguno ha interpuesto una denuncia ante en la Procuraduría General la República, PGR, para proceder a una investigación, como dicen los clásicos, caiga quien caiga.
Así, su forma de quererse, mejor dicho, de odiarse, es rafaguearse entre sí en la prensa escrita, hablada y digital, tal como se han mantenido más de dos décadas en el imaginario colectivo y en la percepción ciudadana.
Un día, Miguel Ángel acusa a Fidel del presunto desvío de recursos oficiales, y Fidel, en cambio, se mueve por debajo de las sucias cañerías de la política, y en unas ocasiones, envía a uno de los suyos a revirarle, y/o en todo caso, maneja a sus texto/servidores y desde ahí le echa encima todos los perros.
Pero, se insiste, en los 23 años de tanto odio ninguno ha dado el paso siguiente: una denuncia penal en la PGR, porque si fuera interpuesto en la Fiscalía General de Veracruz estaría condenada a morir.
Incluso, y tratándose, digamos, de una denuncia del góber fogoso y gozoso y/o de Javier Duarte en contra de Miguel Ángel.
Ninguno de los tres se atreve.
Quizá, los tres sabrán que carecen de pruebas jurídicas irrefutables para ganar el juicio, y por tanto, se concentran en unos peleadores callejeros mediáticos.
Todo, porque primero disputaron por el cariño de la sobrina de un gobernador. Luego, por una modelo del Mundial. Y después por una búlgara.
Tal cual, el rencor brincó a la política cuando ambos disputaban la confianza y el cariño de Patricio Chirinos y ni hablar, Miguel Ángel descarriló a Fidel, no obstante que Fidel y Chirinos tenían una amistad más antigua.
En el chirinismo, Fidel anduvo a salto de mata, porque aseguraba que Yunes lo perseguía por todos lados.
Tres faldas, pues, se atravesaron entre la amistad de los dos y luego el rencor se multiplicó con la política.
PERVERSIDAD POLÍTICA
En el chirinismo, Miguel Ángel operó con toda la perversidad priista para que Fidel fuera candidato a diputado federal por el distrito de Boca del Río, donde el panista Alfonso Gutiérrez de Velasco iba de puntero en la encuesta.
Y, sin embargo, Fidel ganó en las urnas y en los tribunales y llegó al Congreso de la Unión.
Ahora, feudo Boca del Río de Yunes, Fidel se le ha metido en un nuevo desafío con su discípula preferida como candidata a la curul federal para demostrarle una vez más el puño.
Fidel juega con la señora Carolina Gudiño, en tanto Miguel Ángel con el exalcalde Francisco Gutiérrez, hijo, a su vez, de Alfonso Gutiérrez, ante quien Fidel ganó en las urnas en el chirinismo.
Si en el chirinismo Miguel Ángel desafió a Fidel, ahora, en el duartismo, Fidel reta a Miguel Ángel en su propia cancha, y con su hijo de presidente municipal.
Luego de 23 años de enconos, el par sabe que sus jabs políticos sólo se reducen a acusarse de todo y a desafiarse en cada proceso electoral.
TIEMPO DEL PERDÓN
El par se ha enriquecido a costa del poder político. Quizá uno más que el otro, porque Fidel, digamos, ya fue gobernador, y dueño, por tanto, del día y de la noche, y también del erario y de los negocios lícitos e ilícitos y el diezmo y el doble diezmo.
Miguel Ángel, en cambio, pasó un par de sexenios panistas en la cresta de la ola, además de su paso como el vicegobernador en el chirinismo, y tal cual le habría permitido integrar su patrimonio personal y familiar.
Así como van, a Fidel y Miguel les pasará lo mismo, digamos, que a Octavio Paz y Carlos Fuentes, que amigos desde el aula universitaria un día pelearon, y nunca, jamás, se reconciliaron.
En su lecho de muerte, Paz pidió a un amigo común que llevara el perdón a Fuentes, pero que porfis, lo visitara en su casa para hacer las paces y despedirse, pues sabía, estaba seguro de su muerte inminente.
Carlos Fuentes nunca lo perdonó. Y así murieron, sin reconciliarse.
En el caso de Miguel Ángel y Fidel, el odio porque uno birló al otro un trío de mujeres.
Pero, bueno, habría de recordar a otro amigo de ellos que también le bajó la novia a otro y cuando ambos se carearon el primero se excusó aceptando, en efecto, que andaba con la chica; pero que solo lo había hecho para salvar su matrimonio.
Quizá por eso, Fidel, morenito, negrito, flaquito, ojo negro, feíto, le quitó las tres novias a Miguel Ángel.
Y, por tanto, Yunes estaría obligado a olvidar la ofensa y perdonar a Fidel.
Ya es tiempo del perdón…

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