Escenarios

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Por: Luis Velázquez

•Cuatro cabezas humanas…
•Tiradas en Pánuco
•Malosos siguen aquí

I
En Pánuco, cuatro cabezas humanas aparecieron tiradas frente al Instituto Tecnológico.
Y el terror y el miedo, la zozobra y la incertidumbre una vez más se aposentan en el norte de Veracruz, por donde hacia el año 2011 entraran los carteles.
Y, ni hablar, suspendieron las clases, mientras, oh paradoja, y en contraparte, en Xalapa las cancelaron por una lluvia atípica.
Queda claro: las cuatro cabezas humanas manifiestan un ajuste de cuentas entre malosos y malandros, carteles y cartelitos.
En ningún momento, de entrada, pudiera sentirse que se tratan de cuatro civiles ajenos al tsunami delincuencial.
Por el contrario, la ley universal indica que quienes se involucran una vez con los narcos, jamás salen del epicentro.
Peor si traicionan y ordeñan la vaca.
Nadie descartaría, según la tesis oficial, de que si Tamaulipas ha llegado al infierno otra vez, los carteles caminan al norte de Veracruz.
Por ejemplo, los secuestran y asesinan en el pueblo gobernado por Egidio Torre Cantú y los tiran en el pueblo gobernado por Javier Duarte.
Y más, porque las fronteras entre ambas entidades solo está marcada por el río Pánuco y un puentecito.
II
Un minuto después de tomar posesión como procurador de Justicia, el showman Luis Ángel Bravo Contreras anunció al mundo que por aquí fuera nombrado El Señor Justicia, los barones de la droga habían huido a las regiones montañosas inhóspitas de otros estados vecinos.
Mentiroso.
Los carteles aquí siguen y de acuerdo con la versión de la Procuraduría General de la Republica, PGR, multiplicados.
Los Zetas siempre han estado. Llegaron para quedarse.
Y ahora se han agregado el Nuevo Cartel del Golfo y el Cartel Jalisco Nueva Generación.
Entre los tres se reparten la tierra jarocha y el Fiscal rebasado por los hechos y circunstancias.
Y es que los malandros fijan la agenda pública en materia de seguridad.
Por ejemplo, de aquella bomba molotov que explotara frente a la casa de la candidata priista a diputada federal, la profesora Sofía de León Maza, a las cuatro cabezas humanas tiradas frente al Tecnológico de Pánuco.
La vida cotidiana tal cual se reproduce de norte a sur y de este a oeste en el Veracruz de Duarte.
¡Cuánta falta hace el gabinete de seguridad de Fernando Gutiérrez Barrios, que en 40 días pacificó la tierra jarocha, luego de La Sonora Matancera de Agustín Acosta Lagunes!
III
En todas las entidades federativas, los gobernadores han necesitado hasta de un Comisionado para pacificar sus pueblos.
Está claro: las policías locales son incapaces de combatir por sí solas a los señores de la droga.
Incluso, con todo y la Gendarmería de Enrique Peña Nieto, los carteles dejan un estado del país y se reubican en otro y así van trotando de un espacio geográfico al otro extremo de la nación.
Y continúan vivos y fresquecitos.
Es más, en algunos espacios del territorio han necesitado el trabajo de inteligencia de Estados Unidos para combatir a los malandros.
Mientras, aquí en Veracruz pasamos del Veracruz seguro con los militares y marinos al llamado Veracruz Blindado a la Fuerza Civil.
Incluso a los llamados Vecinos Vigilantes.
Es más, a solicitar a la población se comprara un perrito para ladrar a la delincuencia organizada y común.
Todavía más, pedir a las familias evitaran las amistades peligrosas… si peligrosas las fueran.
Y aun cuando a cada rato el gobierno duartista rinde homenaje a los marinos, incluso, marginando por alguna razón a los militares, de cualquier manera los carteles y cartelitos han descubierto aquí tierra fértil para operar.
La población aterrorizada, llena de miedo y espanto, viviendo todos los días un virtual Estado de Sitio, con terror de salir a la calle, y más, en las noches al antro.
IV
Con todo, los malosos aquí siguen, dueños del escenario como en los mejores tiempos de Patricio Chirinos Calero y Miguel Alemán Velasco lo fuera José Albino Quintero Meraz.
Lo peor del asunto es que tal cual hemos pasado cuatro años con cinco meses y el duartismo va para el final del sexenio, en que su prioridad es ganar el mayor número de diputaciones federales este año y la gubernatura el entrante con un candidato a modo.
Y por eso mismo, ocupada la elite política priista en otras prioridades, los carteles continuarán floreciendo como en los años 2011, 2012 y 2013.
¿Cuándo, pues, y por qué Veracruz sigue jodiéndose? preguntaría Zavalita, el reportero de Conversaciones en la catedral de Mario Vargas Llosa.

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