Barandal

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Por: Luis Velázquez

•De plaza Lerdo de Xalapa
•A plaza Regina Martínez
•Justicia divina en Veracruz

PASAMANOS: Si Ricardo Flores Magón ha sido el más radical de los periodistas y activistas políticos del país, entonces, los reporteros de Xalapa le van pisando los talones del Rocinante… El martes 28 de abril se cumplieron 1096 días del asesinato de la corresponsal de Proceso en Veracruz, Regina Martínez Pérez, de 48 años de edad, y los colegas tomaron una decisión que sin duda trascenderá en los días y las noches por venir, y más, mucho más, si el gabinete policiaco de Javier Duarte reacciona con furia y una noche cualquiera, con lluvia, neblina y frío, actúa con virulencia… Y es que por acuerdo y decreto del gremio reporteril de Xalapa decidieron quitar el nombre de Sebastián Lerdo de Tejada a la plaza Lerdo y desde el martes se llama Plaza Regina Martínez Pérez… También acordaron que a partir del momento, todos los eventos públicos efectuados en la plaza Regina Martínez serán ubicados con tal nombre en sus notas periodísticas para que así el lector se vaya acostumbrando y habituando a llamar a la antigua plaza Lerdo plaza Regina Martínez… Por eso, el colmo de tal medida, cierto, radical; pero necesaria luego de tres años de impunidad, será que los policías del general de West Point, condecorado por la Interpol, inmortalizado en un mural dibujado por un elemento policiaco, arranquen la placa en una madrugada cualquiera…Si tal fuera, entonces, el gabinete policiaco del gobierno de Veracruz estaría bajo sospecha y significará, por añadidura, el fuego cruzado entre las partes… Y más, mucho más, porque la placa con el nombre de Regina Martínez fue subvencionada por los reporteros con una coperacha entre todos… Claro, se brincaron el cabildeo ante el Ayuntamiento del presidente municipal de Xalapa, Américo Zúñiga Martínez, de duelo por la muerte de su padre, el profesor Guillermo Zúñiga Martínez, y que, digamos, quizá, acaso, habría visto con simpatía tal medida radical…
BALAUSTRADAS: Los reporteros de Xalapa han puesto el ejemplo de norte a sur y de este a oeste de Veracruz, de igual manera como hacia el mes de febrero de 2014, los tecleadores de Coatzacoalcos a partir del secuestro, desaparición, mutilación, asesinato y sepultura en una fosa clandestina del colega Gregorio Jiménez, del periódico El Liberal, y en cuyas notas informativas caminaban los migrantes de América Central y el estado de cosas en el sur de la tierra jarocha… En aquel entonces, los colegas se movilizaron y lograron la solidaridad del gremio reporteril del país y de las entidades federativas y también del extranjero, además de ONG y estremecieron las entrañas del duartismo… Y más porque el nombre de Veracruz había sido catapultado como el peor rincón del mundo para el oficio periodístico… Por eso, y dadas las circunstancias de impunidad, solo queda que otros trabajadores del oficio sigamos el ejemplo de los colegas de Xalapa… Tal cual, y por ejemplo, en Coatzacoalcos el nombre del parque Hidalgo pasaría a llamarse plaza Gregorio Jiménez… Y en Acayucan, el parque central se llamaría plaza Gabriel Fonseca… Y en Chinameca, la plaza se llamaría Cecilio Rodríguez Domínguez, secuestrado el 11 de mayo de 2012 hasta la fecha… Y en Cardel, el parque se llamaría parque Sergio Landa Rosado, desaparecido el 23 de enero de 2013… Y en Jáltiplan, la plaza se llamaría Noel López Olguín, por cierto, el primer reportero asesinado en el duartismo, el primero de junio de 2011, y con quien se iniciara el tsunami de crímenes de trabajadores de la información… Y en el puerto jarocho habría de seleccionar varios parques para imponerles los nombres de Miguel Ángel López Velasco, Misael López Solana, Yolanda Ordaz de la Cruz, Gabriel Huge, Guillermo Luna y Esteban Rodríguez… Y en Xalapa, claro, faltaría otro parque para rebautizarlo con el nombre de Víctor Báez… Y en Medellín el parque debería llamarse Moisés Sánchez Cerezo… En cada parque, en cada zócalo, pues, el nombre de todos y cada uno de los reporteros asesinados en el sexenio próspero, aun cuando faltarían muchos parques para ponerlos a cada uno los nombres, por ejemplo, de los más de mil desaparecidos, entre ellos, 144 niños, que de manera oficial ha aceptado el Fiscal General de nueve años…
ESCALERAS: Por eso, y antes de que el radicalismo político y periodístico del gremio siga extendiéndose, quizá convendría levantar la pared de la ignominia, que también le llaman el Memorial de los muertos, secuestrados y desaparecidos, antes, mucho antes de que la población se subleve en toda su plenitud y decida reproducir el modelo de los reporteros de Xalapa con el caso de la plaza Lerdo renombrada como plaza Regina Martínez… Y es que, bueno, nadie duda de que de los once reporteros y fotógrafos asesinados en el duartismo, Regina era, digamos, la más conocida por ser corresponsal de Proceso… Pero tan importante la vida y la muerte de Regina como de los otros compañeros… Gregorio Jiménez, por ejemplo, como también Moisés Sánchez, fueron de hecho y derecho secuestrados en su casa, desaparecidos, mutilados y asesinados, y mientras el primera sepultado en una fosa clandestina, el segundo fue arrojado en la vía pública en un costal… Yolanda Ordaz, por ejemplo, también fue sacada con violencia de su casa y decapitada y tirada en la vía pública… Los tres fotógrafos levantados en el puerto jarocho fueron cortados en pedacitos y luego tirados a un canal apestoso de aguas negras… Es decir, si nos vamos por la forma en que murieron, hay otros casos más emblemáticos que el de Regina… Y, por tanto, todos merecen una plaza pública con su nombre… Sólo así, quizá, el Fiscal podría, digamos, reaccionar en una noche de luna llena y dar resultados convincentes, fuera de duda, sin sospechas y perspicacias… Sin sospechosismos, pues…

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